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Otra frustración en Floresta y el equipo no aparece.
17 Agosto 2026

¡Qué bronca, hermano! Perder contra estos primos lejanos en su ratonera duele el
doble, no porque nos hayan pasado por arriba, sino porque nos comimos un gol de
manual a los 11 minutos y después los fuimos a buscar a los ponchazos, con más
corazón que ideas. Veníamos a proponer, a copar la parada con la mística de
Mataderos, pero nos enredamos en el plan de un partido friccionado. No se puede
regalar el primer cuarto de hora en un clásico.
Nardozza dispuso un bloque medio-bajo con una densidad defensiva que priorizó la
ocupación del espacio interior. El gol de Tabares nace de una distracción conceptual
en la pelota parada —un centro preciso de Barrientos donde la altura zonal falló en
el primer palo—. Pasamos de un 4-4-2 pasivo a quedar desconectados en las marcas
individuales.
Tuvimos la posesión territorial en el complemento, un dominio ficticio avalado por
el repliegue excesivo de All Boys. Sin embargo, carecimos de ruptura por los
costados. Faltó el tercer hombre, la diagonal interna que genere superioridad
posicional ante un rival que se abroqueló en un 5-4-1 ultradefensivo.
En el segundo tiempo, el rival aplicó un bloque bajo pasivo, cediendo la iniciativa
posicional al Verdinegro. Chicago empujó con más corazón que claridad conceptual,
acumuló gente en el carril central, pero chocó contra un entramado defensivo
estático. La posesión sin profundidad es anestesia pura. Los ingresos desde el banco
intentaron dar amplitud, pero el circuito creativo careció de claridad en la asociación
corta para desarticular el bloque bajo rival. Fue un quiero y no puedo táctico. El
equipo encontró superioridad numérica por las bandas; apenas un grito ahogado por
un fuera de juego privó la igualdad. Duele en el orgullo porque el historial ahora nos
mira de costado, pero a este plantel le faltó rebeldía pura para copar la parada.
Otro partido perdido en Floresta, otra frustración y el equipo cada vez más cerca de
la zona roja. La gente salió a la calle a hacerse oir, y tiene razón.
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