En Mataderos, Chicago acusó el peso de remar de atrás.

21 Septiembre 2026



El análisis de Nueva Chicago 1 - Patronato 1 jugado hoy por la fecha 30 nos deja con el corazón en la mano. Era una final directa por la permanencia y se nos escaparon dos puntos de oro en Mataderos.
A los 28 minutos, el penal que cobra Fabrizio Llobet y que mete Renzo Reynaga nos obligó a romper el plan inicial. Desde lo táctico, tener que salir a buscar el partido contra un Patronato que se replegó con un bloque bajo durísimo duplicó el desgaste físico de nuestros jugadores. Lo mejor del equipo se vio en el arranque del segundo tiempo. La presión alta dio sus frutos a los 55 minutos con ese remate de Tomás Rodríguez y el blooper de Alan Sosa que significó el 1-1. En ese momento, la atmósfera de Mataderos empujaba para ganarlo.
El gran problema de este Chicago es que el fútbol fluye bien hasta tres cuartos de cancha, pero falta la puntada final. Se busca el pase de más en vez de romper líneas con agresividad, lo que le permitió a la defensa entrerriana rearmarse con comodidad.
Chicago propuso un 4-2-3-1 con vocación de posesión y llegada por los costados; Patronato replicó con un bloque bajo de cinco en el fondo, cediendo terreno a cambio de reducir espacios entre líneas. Es el patrón clásico del equipo que necesita puntos fuera de local: no arriesgar, esperar la pelota parada.
Patronato entró sabiendo que su mejor arma ofensiva pasaba por definiciones a balón detenido, y a los 26' capitalizó exactamente eso. El planteo funcionó tácticamente, más allá de que la sanción arbitral sea opinable.
Como ya dijimos, el problema de Chicago fue la conversión, no la generación: dominar el trámite y no traducirlo en gol antes del complemento es la historia repetida de un equipo que, según los datos de la temporada, viene arrastrando una sequía goleadora marcada. La superioridad territorial sin puntería es un déficit que ningún cambio de wing puede tapar solo. El ajuste del segundo tiempo fue correcto: los dos cambios ofensivos elevaron el ritmo y terminaron rindiendo con el empate, mostrando que el cuerpo técnico leyó bien el partido, aunque tarde.
Un punto que sabe a poco por las sensaciones, pero que en la tabla no es un dato menor: Chicago llega a 33 unidades y sigue lejos de la zona roja, mientras que a Patronato el empate lo deja con la misma sensación de fragilidad que viene arrastrando en el fondo de la tabla. El árbitro fue protagonista con el penal y con lo que no cobró después. Pero más allá del handicap arbitral, la imagen de un Chicago que empuja, que no se resigna y que encontró el premio en los minutos finales, es la que hay que rescatar de local en Mataderos.
Lo preocupante no es solo el empate en casa, sino que Chacarita ganó su partido, se puso a tiro y la lucha por la permanencia arde, quedándose ellos a solo tres puntos de nosotros. Ahora se viene otra final a matar o morir en esta agonía por la permanencia. El próximo partido ante Almagro se jugará el domingo 27 de septiembre a las 15:30 en José Ingenieros. Olvidate de la tabla y los lujos: nos jugamos la vida de visitantes.
Tenemos una espina clavadísima en el pecho. En la primera rueda, Almagro vino a Mataderos el 11 de mayo y nos clavó un 2-1 doloroso, dándonos vuelta el partido con goles de Tolosa tras arrancar ganando gracias a Romero. El fútbol siempre da revancha, y el domingo hay que cobrársela.
Almagro viene golpeado tras comerse tres goles contra Temperley el último fin de semana. Van a salir obligados por su gente a presionar alto. La clave estratégica estará en sostener un bloque compacto en campo propio y desesperar al rival, quitándole los carriles centrales.
Almagro sufre horrores en el retroceso defensivo. Si el DT Lotito rearma el mediocampo con jugadores dinámicos, las contras rápidas por las bandas aprovechando el ancho de la cancha van a ser mortales. Hay que ser punzantes, no tener tanto la pelota al divino botón. No podemos regalar baches de desatención. Si el rival se desboca, hay que usar la experiencia para planchar el partido.
Con Chacarita habiéndonos recortado distancia, es un partido de seis puntos. El empate puede servir dependiendo de cómo jueguen los demás, pero este Torito necesita un triunfo de visitante para recuperar la confianza y sacar el respirador artificial. ¡Acá no se puede relajar nadie!