Nuestras historias
Un paso atrás ante Tristán Suárez que invita a la reflexión.
11 Julio 2026

La derrota por 1 a 0 de Nueva Chicago ante Tristán Suárez expuso problemas tácticos y de
contundencia. El equipo de Mataderos careció de elaboración en tres cuartos de cancha y sufrió las
consecuencias de la endeblez defensiva, pagando caro ante un rival que capitalizó la única ventaja clara
que el trámite le ofreció.
El director técnico dispuso un esquema 4-4-2 que lució previsible durante gran parte de los 90 minutos.
En la zona media, la intención era clara: poblar la línea de volantes para controlar el ritmo, con
Maximiliano Rogoski y Thiago Ocampo buscando el equilibrio. Sin embargo, carecimos de
profundidad y del jugador cerebral que rompiera líneas ante un Lechero que se paró en un cauteloso 4-5-
1 para ceder la iniciativa, agruparse y salir de contragolpe.
El quiebre del partido llegó al minuto 8 del segundo tiempo, cuando Diego Becker aprovechó un
desajuste en nuestra última línea para vencer el arco defendido por Luciano Jachfe. A partir de ahí, el
trámite se volvió cuesta arriba. La posesión fue estéril. La dupla de ataque conformada por Lucas
Ambrogio y Sebastián Cocimano quedó aislada, y los centrales rivales, Mauricio Guzmán y Agustín
Baldi, se hicieron fuertes por arriba y por abajo.
Para pelear en los primeros puestos de la zona, Nueva Chicago necesita recuperar la identidad y la
rebeldía. No podemos depender de la inspiración individual aislada. Se requiere mayor fluidez en la
distribución y, sobre todo, voracidad ofensiva en el área rival. El equipo tiene potencial, pero debe
corregir urgentemente las desconcentraciones defensivas que terminan definiendo partidos en esta
categoría tan pareja.